Archivos de Julio, 2009

Las Microfinanzas en Latinoamérica ante la Crisis Financiera Mundial. Foro de las Microfinanzas, promovido por el BID, en Asunción del Paraguay. Abril 2009

Escrito por admin 30 Julio, 2009 (0) Comentarios

La crisis y las microfinanzas

Palabras agudas para una crisis grave

 

No es un asunto de semántica. La industria microfinanciera de América Latina y el Caribe deberá ajustar estrategias, procedimientos y políticas para enfrentar la crisis. Ante un grave panorama de menor crecimiento y fondos escasos, y de mayores costos, las soluciones deben ser agudas: gestión, profesionalización, evaluación, selección, consolidación y regulación.

 

Por Diego Fonseca

 

El 10 de octubre  de 2008, el XI Foro Interamericano de la Microempresa de Asunción albergó el panel “Crisis internacionales y microfinanzas”, una mesa de discusión urgente precedida por conversaciones y debates improvisados hasta en los pasillos y durante el almuerzo. ¿Qué ocurriría con la industria financiera latinoamericana tras la crisis en Estados Unidos? La incertidumbre reinaba y las respuestas escaseaban mientras la tormenta ascendía. El día previo a la mesa redonda, sin ir más lejos, Wall Street iniciaba una espectacular caída libre que la llevaría, el 6 de marzo pasado, a los 6.469 puntos, su nivel más bajo en cinco años y menos de la mitad que en 1997, cuando alcanzó el techo. ¿Qué futuro le esperaba a la industria? En estos meses, la industria ha comenzado a sufrir una pronunciada restricción de fondos, los costos financieros se han elevado y su crecimiento se ha desacelerado. Con la economía real infestada, los clientes están viendo afectados sus bolsillos y la morosidad, al parecer, ha ganado carriles para un sprint. ¿Es el caos? No, pero sí vale la pena hacer un llamado al razonamiento frío, a revisar los modelos de negocios, la cautela inversora y, necesariamente, a aplicar las mejores estrategias de gestión.

Dinero caro

Los fondos regionales tienen serias dificultades para acceder a operaciones de cobertura mediante swaps y están ejecutando operaciones defensivas para mitigar riesgos o daños por dificultades de liquidez. El dinero se ha encarecido tanto por su escasez como por el descenso de la tasa de cambio de las monedas locales con respecto al dólar. Sólo por éste último apartado, algunas instituciones de microfinanzas (IMF) han asumido pérdidas de ingresos netos con pisos del 7% y techos de hasta el 43%, según un informe del Grupo Consultivo de Ayuda a la Población Más Pobre (CGAP).

Ante el encarecimiento de las deudas adquiridas en el exterior, sobran las voces que claman por diversificar fuentes de financiamiento, anclando el apalancamiento en el mercado doméstico de modo de evitar el riesgo cambiario global. Sin embargo, la crisis es una pinza que aprieta por ambas puntas. Según Planet Rating, una agencia especializada de calificación de microfinanzas, a fines de 2008 el costo del financiamiento externo subió en pocos meses entre 0,5% y 1,5% en dólares, mientras que se incrementó tres veces, de 1,5% a 5%, en moneda local. No hay dinero barato para nadie, ni en Europa ni en Bolivia. El sector enfrenta un nudo gordiano. Trasladar el costo del crédito al usuario es una decisión administrativa usual, pero incide negativamente en la cartera vencida o con mora, pues aumenta el costo de la deuda en momentos en que caen los ingresos. Por otro lado, el aumento del precio de los alimentos, el transporte y la vivienda restan capacidad de pago a las familias y microempresas, que también disponen de menos recursos por la caída de las remesas en Estados Unidos y Europa, la retracción de la actividad comercial interna y la pérdida de empleos en el sector exportador.

Menos ingresos para ambos y menos ventas y capacidad de compra y pago no es un buen escenario. Finalmente, el ciclo se retroalimenta. Cuando la morosidad crece, también lo hace el riesgo de la cartera y con él los costos; en consecuencia las instituciones de microfinanzas amplían sus previsiones, reducen el líquido, prestan menos, se reducen, no recuperan y, finalmente, colapsan.

Crecer más lento

El triple impacto de la crisis —mercado, operadores, clientes— no será uniforme. Los primeros en sufrir serán los mercados y los clientes sobreendedudados y las instituciones de microfinanzas que han sido demasiado agresivas en la aprobación de créditos. Con todo, éstas no atravesarán las mismas tensiones que la banca comercial tradicional.

Es de esperar que en 2009 haya una reducción del ritmo de crecimiento de la industria, más no una detención. Las expectativas más prudentes auguran un crecimiento entre un piso del 15% y un techo del 30%, equivalente a la mitad de lo proyectado antes de la crisis y por debajo del promedio de los últimos años (40%). “En el segundo semestre del año se tendrá una real dimensión de la crisis, por los niveles de ingresos y crecimiento que tengan las economías latinoamericanas, y se podrán tomar las medidas más acertadas para enfrentar 2010”, dice Alejandro Soriano, director adjunto de PyMES y Microfinanzas de la Corporación Andina de Fomento (CAF).

Entre los mercados, la línea roja y azul es clara. Bolivia, Perú y Colombia estarán en el grupo de los menos afectados. Representan gran parte de la industria regional, propietarios de instituciones consolidadas, capaces de absorber mejor la morosidad y el aumento de costos. También será el caso de Guatemala, que se encuentra en proceso de madurez y cada vez menos dependiente de los recursos internacionales.

La línea de riesgo, en cambio, incluye a Nicaragua, El Salvador y México. El primero, con profunda presión social y política, descansa principalmente en las donaciones y fondos extraterritoriales. Los restantes tienen clientelas urbanas y periféricas muy sobreendeudadas. En México, además, la inflación y la política monetaria restrictiva, están elevando los costos del dinero de manera acelerada.

Algunos analistas aseguran que la línea divisoria también está clara según el tipo de IMF. El Fondo para Emergencias de Liquidez (ELF)  préstamos de corto plazo para instituciones con dificultades de liquidez, estableció las diferencias de vulnerabilidad en un estudio dado a conocer antes del XI Foro de Paraguay. Las ONG no reguladas que operan en países pequeños como los centroamericanos, sufrirán primero el impacto, dado que su financiamiento depende de recursos internacionales o de préstamos de segundo piso y de bancos regionales.

A las IMF reguladas les podría ir mejor. Este grupo, compuesto por bancos, compañías financieras, cajas de ahorro y cooperativas, está mejor cubierto. Alrededor del 60%  se basa en depósitos del público y ha tendido a diversificar sus fuentes de recursos y a elevar la eficiencia y los controles internos. También poseen una metodología crediticia más sólida y un sistema de información adecuado y han extendido sus operaciones geográficamente y en diversos sectores de actividad económica, diversificando el riesgo. Mientras la industria se enfrenta a subir y/o reducir los márgenes, estas entidades tendrán más flexibilidad para definir sus tasas, sugiere Juan Carlos Pereira, gerente de ELF.


Acción y reacción

Ante la menor disponibilidad de capital, la presión por consolidar instituciones por medio de fusiones y adquisiciones es una opción que está adquiriendo relevancia. Ese proceso se está acelerando en los mercados más maduros en aras de optimizar el uso de recursos, reducir los gastos, y en general aumentar los niveles de eficiencia.

Colombia es un ejemplo de ello. A principios de 2008 la tendencia comenzó a manifestarse allí con las IMF Bancamía y ProCredit, que absorbieron capitales españoles y alemanes, y se profundizó en octubre con la operación de Brysan Global Partners, un fondo que tiene como socios a JP Morgan y Citibank. Brysan destinó US$10 millones para comprar el 19% del Banco Caja Social Colmena, que controla 25% de la cartera microcrediticia de Colombia y el 8% de los créditos hipotecarios.  

Nuevas IMF que apuestan al riesgo van a operar muy activamente para maximizar beneficios de corto plazo pero la gran mayoría de las instituciones reducirá costos de operación y se hará más eficiente para sobrevivir. Muchas aguzarán el ingenio procurando ganar espacio o reparar averías. En Filipinas, por ejemplo, Bank of the Philippine Islands, el tercero del país, cuyo balance registró pérdidas del 30% en los primeros nueve meses de 2008, está creando un banco microfinanciero móvil en alianza con Ayala Corp. y Global Telecom para enfrentar un 2009 que se prevé arduo.  

Indudablemente, habrá una concentración en mercados más seguros y predominarán criterios de evaluación y monitoreo más rígidos. Es lo previsible. Algunas metodologías migrarán al crédito individual, exigiendo más garantías y avales para asegurar los pagos, tal y como sucede en instituciones crediticias mexicanas como BBVA, Coppel y Azteca, y la IMF Compartamos.

De hecho, la banca tradicional seguirá mostrando un profundo interés por las microfinanzas. Si en diciembre de 2006 los sondeos disponibles mostraban que el 60% de los bancos aseguraba que la industria es un nicho importante para sus operaciones, esa proporción había subido a 80% en encuestas recientes efectuadas por la Federación Latinoamericana de Bancos. De hecho, según Epaminondas Jácome, del Fondo Internacional de Garantías, fiadora que opera en América Latina, África y Europa, es previsible que los grandes bancos sigan desplazándose hacia los negocios con la base de la pirámide, pues aun con crisis ofrecerán rendimientos más elevados que sus operaciones tradicionales.

Por supuesto, el negocio no es para todos. Un ejemplo de instituciones adversas al riesgo es el de Banorte, quinto banco de México, que en 2008, casi al mismo tiempo que dejaba de ofrecer hipotecas a 20 y 30 años a las clases medias del país, canceló su programa de microcrédito cuando constató que la cartera vencida de Pronegocios, su filial para el sector desde 2005, se incrementó sistemáticamente durante el año.

La hora de los gestores

El nuevo signo de los tiempos es la prudencia. “Gestión” es una palabra que se pone de moda en tiempos turbulentos, del mismo modo que suscripciones cuidadosas, refinamiento de la medición del riesgo y constitución de portafolios de alta calidad. La experiencia subprime enseñó que innovaciones como el credit scoring, tercerización y modelos de alianza, requieren instrumentaciones cuidadosas. “Crear incentivos correctos para el personal, gerentes y asociados en aras de equilibrar volumen y calidad, es esencial cuando los proveedores se expanden a tasas de dos dígitos y la competencia está un paso adelante”, señala un reporte reciente de CGAP sobre el sector.

Nunca está de más colocar capital con prudencia. Siendo las microfinanzas un negocio de cercanía, las IMF deberán estar muy atentas al nivel de endeudamiento de sus clientes y a su propia posición de mercado. Comprender el comportamiento de consumo, gasto e inversión de los clientes contribuirá a redireccionar herramientas y estrategias. La administración y sincronización de activos y pasivos deberá hacerse con mucho cuidado. “Hay que redoblar esfuerzos para canalizar el flujo de remesas”, dice Tomás Miller, oficial de inversiones senior del FOMIN. “La disminución de las remesas no es precipitada, han demostrado ser más estables que las líneas de crédito del exterior y ofrecen una gran oportunidad de crecimiento pues sólo entre el 30% y  50% de ellas son enviadas a través de cuentas bancarias a la región”.

Al final de los días el mercado se enfriará y todos esperan que el resultado sea  una industria más sólida, enfocada y profesional. En la lista de expectativas favorables se incluye un crecimiento sostenible de largo plazo a tasas menores pero estables, procedimientos y políticas de crédito sólidos, productos más adaptados a las necesidades de la demanda y políticas y prácticas de protección al cliente. “Las IMF deben procurar operar con niveles de solvencia a prueba de balas para tener más oportunidades de penetración y desarrollo regional cuando pase la tormenta”, dice Soriano, de la CAF.

Si la crisis deja un mensaje, éste será, que la industria nació para combatir la pobreza y favorecer la inclusión con un modelo de proximidad, el que todos proclaman pero no todos cumplen. Crecer toma tiempo por una razón: sólo los años solidifican fundaciones y cimientos y acomodan el concreto que permite que toda estructura se sostenga. Quienes hayan fomentado relaciones cercanas con su clientela y compromisos de largo plazo con microempresas, mercados y localidades, habrán generado relaciones de confianza, claves en tiempos de incertidumbre. “Caveat emptor [sin garantía, bajo riesgo único del cliente]”, dice Miller, “los empresarios serán quienes en definitiva decidirán qué instituciones salen favorecidas de las crisis, y lo harán basados en la calidad de los servicios recibidos”.

El Banco Interamericano de Desarrollo no es responsable por el contenido editorial; los puntos de vista expresados en el artículo son del autor.

 

Disponible también en: English

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Escrito por admin 29 Julio, 2009 (0) Comentarios

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Campaña contra la Gripe A

Escrito por admin 19 Julio, 2009 (0) Comentarios

La ONG. La Nueva Argentina, esta llevando adelante una Campaña de esclarecimiento e información, sobre prevención de la Gripe A, esta campaña consiste en la difusión de publicidad, entrega de folletines explicativos y afiches, con contenidos de Sintomatología y Prevención, publicados por la Organización Panamericana de la Salud, en la ciudades de Deán Funes, Quilino, Tulumba y Lucio V.Mansilla, en la Región norte de la Provincía de Córdoba,  de la Republica Argentina.

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Escrito por admin 9 Julio, 2009 (0) Comentarios

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